miércoles, 3 de noviembre de 2010

¡Qué viene el Papa!

Entre nosotros, qué palo hablar del Papa un miércoles por la mañana! Los que vivimos en Barcelona vemos como estos días la ciudad empieza a ser más pura y castra que nunca. La visita de Benedicto XVI hace estallar la revolución más devota y disfraza las calles de banderas cristianas que recuerdan al Vaticano. Yo no es que no espere al Papa -como proyectan distintas redes sociales- ; para mi como si viene cada semana, se hospeda en la Sagrada Familia y visita las Ramblas con el papamóvil.

Habrá gente, muy creyente, muy convencida, muy de "el club de Benedicto” que crea que su llegada es altamente positiva para la fe, pero yo creo Barcelona tiene que buscar sobretodo la rentabilidad de su visita. Que los hoteles se llenen, que la fe aumente el hambre en los restaurantes y que los paseitos del Papa ayuden a consumir. Eso sí sería una visita enriquecedora, beneficiosa, ferviente! Y además para unos, para los que no creemos en la religión como jerarquía pecaminosa, veremos enriquecer nuestra ciudad, y para otros, los que ven y creen, será un domingo mucho más completo, más devoto.

Con Dios!

2 comentarios:

Màrius Pellicer Castany dijo...

Bueno, visto que mi amigo Edu apuesta por el castellano en este artículo, sigamos con la misma lengua para que luego no se diga que los catalanes no la sabemos utilizar, como hacen otros con el catalán, por ejemplo, para crear problemas que en realidad no existen. Con la Iglésia hemos topado! Y nunca mejor dicho. Eso espero Edu, que la visita del pontífice haga más rica Barcelona, pero para eso necesitamos un acto de fe, porque de entrada el ayuntamiento ya ha tenido que invertir una considerable cunatía de dinero que, los que no somos católicos, también hemos tenido que pagar. Sería muy largo todo lo que tendría que decir sobre el Papa, así que intentaré no alargarme mucho, pero de entrada, lo que me parece depolorable es que un señor, que representa una religión que se jacta de su buena fe, aparezca un día en la iglesía de Gaudí para, según dicen, pronunciar cuatro palabritas en catalán. ¿Qué diría nuestro arquitecto universal sobre esto? El Vaticano se ríe de nosotros y encima lo aplaudimos. La Santa Sede nunca ha tenido el mínimo respeto sobre esta lengua y ahora viene a hacer el paripé y encima en la Sagrada Família, una catedral ideada por Gaudí, reconocido catalanista que hasta se negó a ir a Comillas a supervisar las obras de El Capricho para así no tener que hablar castellano, y eso que no estaba el PP para difamar sobre la polémica lingüística que según el partido hay en Cataluña. Y, dejando el tema del idioma, me parece deplorable que haya gente que haya pagado sumas de dinero, que pagarían la hipoteca de más de una familia, sólo por estar sentaditos bien cerca de Benedicto. ¿Más dinero para la Iglésia? Ai si Jesucristo levantara la cabeza! Se autocrucificaría él mismo de ver en qué ha degenerado lo que el creó, óbviamente, sin ser consciente. Porque, hijo de Dios o no, Mesías o no, profeta o no, loco o no, cualquier persona se haría el harakiri si en su nombre o en el de su padre se hubiera matado a tanta gente, se hubiera destruido tanto, se hubiera robado tanto, se hubiera engañado tanto y se hubiera respetado tan poco.
Niños, corred que viene el Papa!

Edu Fusté dijo...

Doncs tens tota la raó. Jo ja no he entrar a discutir la figura del Papa i l'esglèsia perquè no acabria mai... Perquè hi ha coses de tota aquesta "familia católica apostólica i romana" que em són incoherents i poc conciliadores... com dius tu, con la Iglesia hemos tapado!